"Estaba oscuro cuando salí de la caverna, y no logré encontrarte. Entonces fui a Zaragoza-dijo-. Y fui hasta Soria. Y recorrería el mundo entero siguiéndote. Decidí volver al monasterio de Piedra para ver si encontraba alguna pista, y encontre a una mujer. Ella me indicó dónde estabas. Y me dijo que me habías esperado todos los días.
Los ojos se me llenaron de lágrimas.
-Me quedaré sentado a tu lado mientras estés aquí junto al río. Y si te vas a dormir, dormiré delante de tu casa. Y si viajas lejos, te seguiré los pasos. Hasta que me digas: vete. Entonces me iré. Pero te amaré por el resto de mi vida."